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miércoles, 28 de septiembre de 2011

II MADRID SEGOVIA EN 24 H (VI). LA CARRERA COMIENZA EN CERCEDILLA PARTE 3



CERCEDILLA-SEGOVIA.
 Me hubiera gustado tomarme la cena con más calma, pero cuanto antes llegue menos voy a sufrir, así que acabo mi plato de paella, tomo un par de trozos de fruta, cojo los dos botellines de agua y salgo para el exterior.
Ahora ya es noche cerrada, así que la misma salida del polideportivo se hace con la frontal a todo trapo, porque no se ve absolutamente nada.
No sale nadie, así que camino lentamente para ubicarme en el pueblo. Un par de marchadores se me unen. Son valencianos y no conocen el camino, así que formamos un trío dirección al puerto de la Fuenfría. Les recomiendo que se aligeren de ropa, puesto que van abrigados en exceso. La organización avisaba que en este tramo la temperatura podía bajar bastante. Efectivamente así es, pero había que consultar también la previsión metereológica.
Saliendo de Cercedilla

Atravesamos el pueblo, dónde las terrazas están llenas de gente. Se oyen voces de ánimo y alguno se sorprende de las pintas con las que vamos.
Dejamos Cercedilla y avanzamos por la carretera que conduce a las Dehesas. No se ve absolutamente nada sin las frontales, así que el material obligatorio (frontal, luz roja trasera y silbato) está más que justificado.



 

Me comentan mis compañeros de travesía que han venido acompañados por unas señoritas que han colaborado voluntariamente con la organización. Son podólogas y se han tirado toda la carrera viendo pies y curando a la gente. Además de animar a los corredores en diferentes puntos del recorrido. Esto si que es afición. Aquí hago mi pequeño homenaje a todos los voluntarios que nos han ayudado a hacer esta jartá de kilómetros.

Después de un buen rato en subida sin descanso, llegamos al control. Unas luces con una pequeña mesa en medio de la oscuridad, dónde sellamos la credencial y repongo uno de los botellines de agua.
Continúo dejando atrás a todo el grupo que se encontraba en el control. Ahora subo en automático, puesto que todo es pista hasta el alto de la Fuenfría. Reduzco la luz de la frontal al mínimo y finalmente la apago, ya que con la luz de la luna se ve lo necesario para progresar y se hace la marcha más cómoda. Acomodar la vista a la visión nocturna lleva 20 minutos, según los libros de supervivencia, pero un solo destello hace revertir todo el proceso, así que si queremos no perder la acomodación, hay que taparse un ojo para iluminar y por ejemplo, consultar un mapa.
El viento sopla con fuerza y después de un rato aguantando, decido ponerme el cortavientos y los guantes. Tomo un gel que en cinco minutos hace que se mitigue el dolor de los pies. ¡Anda!, ¡ya tengo un detector de fatiga!. Así que las ampollas me van a servir de indicador de cuando tengo que avituallarme.
Ahora estoy en el mirador de la Reina y como está a sotavento, el aire no sopla y paso algo de calor, así que sólo abro un poco la cremallera de la segunda capa.
En el alto de la Fuenfría se ve un chiringuito muy bien iluminado. Es el control, dónde hay caldo caliente y pastas. La organización tiene una tienda bastante grande. Hay gente descansando allí y durmiendo un poco. Vuelvo a sellar y salir pitando. Cuando estoy en este tipo de pruebas el sueño desaparece totalmente. He pasado noches en blanco subiendo por ejemplo, al Colllado de Coronas para despegar en parapente al amanecer, al Perdiguero para pillar la nieve dura y en la subida en btt al tres provincias. Esta última este mismo verano.
Comienza la bajada hasta Segovia. Menos mal que cambié de zapatillas porque hay muchísima piedra suelta y las XT Wings 2 tienen muy buena protección. Enciendo la frontal y comienzo a trotar, porque retener en las bajadas me hace daño en los pies.
Se ha encendido el aviso de batería baja en el Garmin forerunner 310xt después de 16 horas funcionando, así que en un rato se irá la pila. No va a llegar a las 20 horas que dice el fabricante, ni de coña.
Si hiciéramos caso de lo que prometen los fabricantes estaríamos en “un mundo perfecto”, como en el que estaría el corredor que adelanto porque la luz de su frontal se ha ido apagando después de unas cuantas horas funcionando y tiene un haz de luz tan miserable que apenas ve por dónde pisa.
Esta bajada se hace ya pesada por la falta de puntos de referencia, paso una fuente y continúo dejando a la derecha la bajada a Valsaín. Otra vez vuelvo a remarcar el labor de la organización que ha balizado “nocturnamente” la senda de una manera impecable. Aparte de las marcas normales con cintas, hay reflectantes en los puntos conflictivos y parece que estamos jugando al DOOM para seguir el camino correcto. No tengo más que iluminar con mi led senser a tope para ver un festival de reflectantes. También hay luces rojas intermitentes. Organisation: douce points , organization twelve points. Organización: 12 puntos.
Ejemplo de Balizaje nocturno de la organización

Unos corredores me alcanzan. Van conversando de temas varios con un marcado acento andaluz. ¡Buena noshess! Les digo imitando el acento . ¡Buenas noches! (en impecable español).
Todavía queda tiempo para bromear, aunque su ritmo es superior al mío y les pierdo de vista al rato.
Llego a una intersección con el camino de Santiago. En vez de continuar por el camino de tierra, nos desviamos a la derecha por una carretera asfaltada. En mi reconocimiento previo unas semanas antes, continué de frente y había un tramo trialero muy prolongado. De esta forma se evitan el balizado y hacen la marcha más fácil.
La carretera no parece tener fin. Hace un rato mi Garmin se ha ido a dormir marcando unas 18 horas, así que pierdo la referencia de la hora y los kilómetros que llevo y que faltan.
¡Pués que bien, Maribel! Tengo otro gps que está en marcha desde la salida, pero dentro de la mochila. Ya me da igual que marque el track o no. Sólo deseo llegar de una vez, así que acelero el ritmo. En teoría queda un último control al que finalmente llego, obviamente.
Hay bastante gente sellando y descansando un poco. ¿A qué hora llegó el primero por aquí?
-Pues sobre las seis de la tarde y con unos calambres tremendos
-¿puedes ponerme un café por favor? –Cuanto –Hasta arriba… y si me pones el azúcar me harías un favor.
Me tomo todo el vaso del tirón, más un gel. Repongo las dos botellas de agua. Ya no recuerdo si me dijo 9, 11 ó 13 km. Ni idea, lo único que recuerdo es que empecé a trotar de nuevo porque la pendiente era importante y correspondía al sendero que había recorrido de día hace unas semanas. Poniendo la frontal a tope se veía perfectamente a lo lejos todo el balizado, así que bajando a tumba abierta adelanto a un par de corredores que estaban perdidos buscando las señales.
La temperatura era agradable, pero yo tenía las manos frías, incluso con unos guante finos.
Esto es que ya estamos cansados, pensé. Cansados no, jodidos, me dije a mi mismo.
Veo luces rojas intermitentes a lo lejos. Al final me doy cuenta que son compañeros de carrera porque por mucho que aceleraba el ritmo no había manera de alcanzarlos.
Pasa un miembro de la organización en bici lleno de luces y relectantes.. 5km… al rato llego al túnel que marca la entrada en Segovia… Aquí es dónde quería llegar, el lugar que visualicé en la salida.
Enseguida entro en las calles de Segovia. Hay marcas de cintas e incluso carteles de por dónde va el recorrido. Un coche lleno de gente para a mi lado…. Qué, ¿Cómo es la Carrera?
Pues, sales y llegas.. Si, sí, pero desde dónde sales, De Cercedilla o desde Madrid?
-Desde Madrid,
-¿Madrid? Oeoeoeoeoeoeeeee!. Los chavales dieron dos vueltas a la rotonda en mi honor y desaparecieron en la noche.
Todo es cuesta abajo así que voy a buen ritmo. Alcanzo a más compañeros dentro ya del casco urbano. Aplicando mi decálogo personal, me uno a ellos. Ya no voy a adelantar a nadie. Comienzo a filmar con la cámara. Trescientos metros… dice un ciclista de la organización
¿No serán doscientos? Dice uno ya de coña… Es lo que hay, dice el ciclista.
Entramos en la plaza, se oyen aplausos y vítores ¿Pero quién coño va a estar aquí?
La organización, una vez más, animando y creando ambiente. Veo el marcador del tiempo… 20h 05 it’s done! S’acabó. En meta nos señal la credencial y nos toman el tiempo. Una chica nos entrega la medalla correspondiente. Todos los presentes nos dan la enhorabuena.
Tras unos instantes, hago algunas fotos, pero no sale nada decente. Son las cinco de la mañana y hay jolgorio en el centro de Segovia. La gente de marcha nos mira diciendo ¿Pero estos tíos que hacen aquí a estas horas? Buena pregunta. 

Hay que subir toda una calle cuesta arriba para llegar al polideportivo. Voy a tardar en llegar más que en los últimos 3 kilómetros de carrera, me dije.
En el polideportivo me vuelven a dar la enhorabuena y todas las mochilas que había empleado en la carrera. NO HAY AGUA CALIENTE para ducharse, irrelevante una vez más. Sólo me cambio de calcetines y de calzado. Me pongo unos zuecos del chino y espero para coger el autobús. Antes me meto un mejunje reconstituyente que tenía reservado al efecto
Al rato… AUTOBÚS . Una vez dentro no se como sentarme ni en que postura ponerme.
Mientras esperamos a que se llene, se oye una voz desde los asientos traseros…
-¿Cómo te pongo en el teléfono?
-Pon Salvador 100km, así no hay duda.
-Salvador 100 km….Salva…. SALVATORE?
-perdona…. ¿SALVATORE?
-No me digas que tú eres….¡FALJAU!
la cerveza es alegría y el desayuno también
Me he tirado toda la carrera buscándote y te había confundido con éste (señalando a un chico con gafas). Nos hemos estado adelantando una y otra vez.
Efectivamente, así fue. Al bajarnos del autobús vi que era el rapaz “del tapping” casero en los gemelos. Fuimos directamente a desayunar para recuperar fuerzas y hablar un poco. No eran horas de tomar una cerveza. Será para la próxima. 
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