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martes, 1 de noviembre de 2011

POR EL REINO DE LOS MALLOS

Los mallos de Riglos, un lugar muy especial

RUTA LOARRE-LA PEÑA-LOARRE

A las nueve de la mañana estábamos en la panadería de Loarre comprando dos “empanadicos de calabaza” impresionantes tartas de calabaza con un sabor sublime y recién sacadas del horno. Ya habíamos dado buena cuenta de otra tarta la tarde anterior y nos estábamos desayunando el resto antes de comenzar la ruta del día. Las piernas estaban ya tocadas de la ruta del día antes, pero lo que no te mata te hace más fuerte, así que comenzamos la marcha desde el mismo pueblo, para no tomar la carretera que sube hacia el Castillo y evitar el tráfico de coches.
Castillo de Loarre
Al salir del pueblo, otro camino pedregoso con una pendiente muy fuerte  nos dejaría en el bar-camping que hay en la carretera. Es la primera vez que empiezo una ruta “en modo empujabike”. Al tomar la pista se intuye el recorrido que a media ladera nos va a dejar en la Ermita de Marcuello.
Realmente estamos disfrutando este recorrido. A diferencia de bastantes años atrás, ahora los caminos están bien acondicionados y todo está perfectamente señalizado, hasta la más modesta de las ermitas, alto, refugio o cañada de pastores está balizado. Es la única forma de promocionar turísticamente esta región denominada “la hoya de Huesca”.
al fondo Ermita de Marcuello

Se divisa a lo lejos las ruinas de la Torre de Marcuello.  Parece una escena de la película “Los inmortales”. Realmente impresionante. Parece cercana pero todavía quedan algunos repechos importantes. Parada obligatoria para avituallarse y tomar algunas fotos.
Vamos a rechazar subir al mirador de los Buitres, porque luego hay que volver a retroceder.


Un sexto sentido le dice a Zambur que habrá que estar atentos para bajar hasta Riglos, no vaya a ser que terminemos en lo alto de un collado del que no haya salida. Siguiendo el track unos kilómetros más adelante veo que nos estamos desviando e la ruta, pero Zambur va por delante y no le puedo avisar que nos separamos de la ruta. Encima las rampas de subida son tremendas y las bajadas muy fuertes. “No le alcanzo ni de coña”, pensé y es que la pista era tan evidente que nada nos hacía pensar que habría que tomar alguna senda casi inexistente.
Vista desde un barranco
Para la próxima habrá que traer algún mapa, nos decimos. A esos no le afectan las pilas y tienen una pantalla gigante en comparación con el gps. Tomamos nota para la próxima.
Llegando a La Peña

Finalmente el descenso nos deja en la Peña, población con embalse y saltos de agua muy bonitos, pero “casaDios” de Riglos, dónde teníamos pensado hacer una parada y contemplar de cerca los Mallos.
Paralelos a la vía del tren (Canfranero)
Cruzamos un puente y tomamos una senda paralela al río que termina en la carretera. Pasamos por Riglos, pero al estar a otro lado de la Ribera no podemos entrar al pueblo. Decicimos continuar hasta Ayerbe siguiendo la carretera y desde allí volvemos a Loarre, dónde tenemos el vehículo. Fin de ruta con refrigerio para volver de camino a Zaragoza y posteriormente a Madrid. 1000 km de coche para hacer 100 de mountain bike. No está mal.
Lo único es que me encuentro en el mismo punto que al principio: esperando el momento de volver, pero ya para el año que viene.
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