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sábado, 18 de mayo de 2013

SIT AND SPIN 1. Monta y da pedales (parte 1)


Con la inminente entrada de la primavera, el tiempo se dulcifica, al menos en teoría.
Quedando todavía restos de nieve en el puente de mayo, retomo la bicicleta con un claro objetivo: comenzar a hacer el mayor número de kilómetros posibles con el paso de los días.
Está claro que estando casi a mediados de año, el alcanzar la forma del año pasado va a resultar improbable, pero no por ello vamos a renunciar al disfrute que supone el ejercicio en sí, aparte de los fantásticos paisajes y gratificantes rincones que tiene la geografía española y más en concreto la provincia de Segovia, dónde todavía puede rodarse por la carretera con ciertas garantías para los ciclistas.

Ya el año pasado hice unos cuantas salidas con una bicicleta híbrida del año 93. Un hierro infame pero que funciona como la seda y que ya hace tiempo actualicé con un cambio de montaña de 9 velocidades. Así que cuento con un ciclo  bastante cómodo, que rueda por el asfalto sin el lastre de las cubiertas de montaña y que tiene un manejo que no dista mucho de la btt que uso habitualmente al ser su  manillar plano.

Sillín Brooks


Desde hace años, equipé a la híbrida con un sillín que me permitiera hacer cómodamente muchos kilómetros, tanto por ciudad, como en carretera llevando alforjas. El sillín Brooks de toda la vida. Cuero artesanal, tensado a mano  y de aspecto un poco tosco, pero muy cómodo después de unos pocos días de uso y tras encontrar la regulación adecuada.
Desafortunadamente, este magnífico sillín no es el más adecuado para ciclismo de carretera y menos atacando puertos de montaña. Su grosor resulta incómodo a la hora de afrontar kilómetros en rampas sostenidas, así que ya el año pasado pensé en poner algo más adecuado al uso que le iba a dar a la bicicleta.


Sillín SanMarco Regal

Elegir un sillín no fue nunca una tarea fácil, pero este aspecto ya lo solucioné hace un par de años.
Opto por poner a la bici de carretera el mismo sillín que llevo en la de montaña.
El Sanmarco Regal no es sillín precisamente nuevo, pero funciona de maravilla si conseguimos regularlo bien a nuestas necesidades y forma de pedaleo.
Así que cuando llegaron las rebajas, me hice con un sillín nuevo para tenerlo en la recámara. Mira por donde ahora va  montado en la híbrida, estando algo más horizontal que la regulación que llevo en la btt.

A rodar...
Todavía queda nieve y hay bastante barro en los caminos, así que la btt queda descartada.
La ruta elegida es la subida al puerto de la Quesera.... pero hasta el final, porque normalmente la gente sube hasta el límite provincial. La cima del puerto está unos tres kilómetros más allá, lo que supone unos 15 km a una media del 6 por ciento, más o menos. La rampa máxima no llega al 10%, pero se ve nieve en lo alto de las montañas, así que puede que la carretera esté cortada.
Vamos a ver que pasa.

Puerto de la Quesera 1740 m
Salgo de Riaza a media tarde. El valle tiene un microclima que hace que por las tardes se estabilicen las temperaturas. El fuerte viento de la mañana ya no está y los tanto los turistas como los locales están sumidos en la sobremesa, así que no habrá prácticamente tráfico, lo cual me da cierta tranquilidad.
Ruedo con buenas sensaciones pero el gps muestra una velocidad apta para caracoles. Aquí no hay error posible, vamos a ritmo de procesión..... esto se me va a hacer largo.
Riofrío de Riaza, km 6 , comienza la subidita y después de la presa viene un falso llano en el que hay que avivar el ritmo, para luego empezar la subida martirizadora. El olor del valle y los paisajes comienzan a desfilar cómo si fuera una presentación powerpoint. Hay nieve en las cunetas.
Pues no voy mal del todo, me voy diciendo.
 Aguantando con el plato mediano pero no por mucho tiempo. Tendré que parar a hacer alguna foto (menudas escusas me busco para detenerme), pero ese supuesto descanso siempre pasa factura al final porque las piernas se quedan agarrotadas si se para.

Parada obligada en la peña "Animo Charito". Si aquí se llega en malas condiciones lo mejor, lo más sano y recomendable es dar media vuelta.... y con un poco de suerte no nos ha visto nadie de los lugareños, porque te lo pueden estar recordando el resto de tu vida.
Me tomo un gel y todo el isotónico para continuar. Algunos coches comienzan a subir y la gente se queda mirando cómo diciendo... con lo bien que se va en coche... Están locos estos ciclistas.
Normalmente los que suben en vehículo motorizado, llegar al límite de la provincia de Guadalajara, se hacen una foto y vuelven a bajar, por lo que te los vuelves a encontrar de nuevo. "Pero todavía sigue subiendo este tío?  ¡Qué inconsciente es la gente que no está preparada...!
 - ¡Totalmente de acuerdo y no te hace falta un todo terreno para subir este puerto!


Una vez que se vislumbra el hayedo de la Pedrosa entramos en el tramo final con unas rampitas en las que normalmente ya se acaban los cambios. Por mucho que toquemos con el dedo, ya no hay  nada más aparte de los 34 dientes del piñón más grande.
Me encuentro bastante bien y voy con el piñón de 32 dientes...  al final no ha sido tan duro, aunque todavía no he llegado.
Hay gente aparcada en la curva del hayedo y unos niños juegan con la nieve. Parada de nuevo para hacer unas fotos.
Retomamos la ruta y en unos pocos kilómetros más llego a la cota más alta del puerto.


Chubasquero y braga de foro polar para el descenso, que cómo siempre es vertiginoso.
Al pasar de nuevo por el hayedo me preguntan si hay nieve arriba y si pasaría el coche..
Pero el gps marca 45 km por hora y yo a esa velocidad tengo las manos en los frenos, así que poco les pude decir..
La bajada hay que tomársela con calma, en caso contrario no  nos percataríamos del paisaje que vamos a desandar a toda pastilla y el espectáculo merece la pena. De paso nos aseguramos que ningún coche de subida coincida con nosotros en una curva, porque lo que menos se espera un conductor es un ciclista bajando a tumba abierta.
Riofrío de Riaza y fin del descenso. Ahora nos vamos a encontrar la última rampa de consideración y nos pilla sin haber dado pedales en más de diez km, así que no tenemos sangre en las piernas y nos va a costar retomar el pedaleo y si no estamos atentos se nos volverán a acabar los cambios y tendremos unas ganas tremendas de poner el pie a tierra....
Unos pocos instantes de picor en las piernas y carretera favorable hasta Riaza. Como todavía queda luz, estiramos el recorrido hasta la antigua estación y damos una vuelta por el centro. Algo menos de 40 km. No está mal para no haber tocado la bici en 7 meses. Veremos si mañana me puedo mover.


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